Me puse a pensar y no sé quién inventó la frase de que todos los hombres son iguales, pero puede ser una de las frases más famosas de la humanidad que seguro hasta las japonesas y las mujeres de las tribus africanas usan. Una de las frases más usadas, de esas que siempre están listas para salir en cualquier oportunidad, un cliché que esperamos no decir pero siempre hay que decir. Y sí, todos los hombres son iguales, igual de imbéciles.
Son iguales. Y cuando uno cree que encontró el diferente, en un pestañeo resulta igual. Resulta un cobarde de esos que se desaparecen de un día para el otro sin ninguna razón y para siempre. O que en las noches llama a la exnovia. O dicen que van a llamar y no llaman. O de los que llaman y encuentran lo que quieren y se largan. O de los que prometen las cosas que siempre se prometen y no cumplen. O algún día resulta coqueteándole a cuanta cristiana se le aparece. O resulta que en cada oportunidad salen con la una y la otra o tienen una amante. O resultan ser unos machistas que pretenden que uno no se ponga escote, o salga, o si quiera hable. O de los que se les muere el amor de un día para otro por ser buena mujer. O resulta que simplemente es igual. O no, pero es igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario