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Dejarse llevar suena demasiado bien.

Nunca me gustó decirte que no, lo que convertía mi vida en tus caprichos, y tus caprichos en un 'sí' constante. Era un sube y baja contínuo y entre palabras y que si ahora me toca a mí encima y a ti debajo y ahora respiro y ahora te quiero y ahora me olvido; me volví loco, tanto pensar y razonar. Hasta que al fin llegó la esperada conclusión; después de tantas vueltas, ¿por qué seguíamos con este plan? Te quería, no había más, eras tú y no busques terceras personas que mi historia estaba escrita en primera persona y la protagonizabas tú.

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