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unos labios que me digan esta noche quédate.
Todo está al alcance de la mano. Fácil y bonito. Pero de repente llega la duda, el miedo a equivocarse y a no haber entendido bien lo que el corazón siente de verdad. Y puf, nada. Una promesa fallida.
Perdona pero quiero casarme contigo.
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